Exposición Colectivo Libèl·lula -Rosa Suñer y Roser Domènech- "Caminos de lagartijas"

CAMINOS DE LAGARTIJAS: UNA RELACIÓN VIVIENCIAL CON EL PAISAJE

En la Sala del Vi las componentes del colectivo Libélula, Rosa Suñer (1972) y Roser Domènech (1976), muestran el proyecto Caminos de lagartijas. Rosa Suñer presenta tres filmaciones de los trabajos de movimiento de cuerpo con tramontana que han sido efectuados en los Aiguamolls del Empordà (2016), en el camino viejo de Cadaqués al Port de la Selva (2015) y en el faro de ca la Nans de Cadaqués (2011) y Roser Domènech una grabación de la locución de una selección de su poemario inédito Escriure és aturar (2016).

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Las dos intervenciones están situadas en los dos extremos de la sala, ya que el objetivo es que las piezas se comuniquen, dialoguen y en ciertos momentos puedan llegar a hablar de la misma realidad. Cerca de la entrada, Rosa Suñer proyecta su trabajo a ras de suelo, donde el suelo se convierte en una prolongación de los parajes naturales con los que ella interactúa, y al fondo, en el corazón de la antigua bodega de vino, y de entre las inmensas botas, sale con contundencia la voz de Roser Domènech recitando algunos de sus poemas Escriure és aturar.

Exploración del territorio

Rosa Suñer se propone explorar el territorio a través de movimientos diferentes del cuerpo con el sonido de fondo de la tramontana, una sensación auditiva que se convierte como un cosquilleo para poner de manifiesto su filosofía de moverse y escuchar, escuchar y moverse: la sensación y el pensamiento al servicio del movimiento. En estos lugares entre naturales y rurales la artista investiga formas coreográficas personales a partir de la observación de la conducta y de los movimientos de los seres vivos, para extraer de este conocimiento múltiples formas de interactuar su cuerpo con las especificidades y inclemencias del paisaje, como sería el caso de la tramontana, los desniveles ..., en unas ubicaciones por donde su cuerpo se va moviendo, bailando, apareciendo y desapareciendo, para acabar integrándolo dentro de la inmensidad del paisaje.


Experiencias que han sido recogidas por la artista en registros que ella llama pequeñas filmaciones, registros de sus experiencias de arte de acción hechas en directo en parajes emblemáticos del Alt Empordà como son el parque natural de los Aiguamolls y el parque natural del Cap de Creus. Registros conceptuales, captados con una cámara fija, en que la acción se sitúa entre dos realidades: el mar y la playa, dos márgenes de un camino o el límite de un muro, que una vez editados son la muestra del final del proceso de su trabajo.

En paralelo a estas propuestas Roser Domènech, en el poemario Escriure és aturar, escrito desde el 2014 hasta el 2016, hace una reflexión personal que también habla de este paisaje, pero visto desde el interior, donde habla de lo que significa el miedo, la nada ... amar sin palabras, a pesar de que la escritura es su personal forma de querer, porque escribir es detener el tiempo, tal como dice la poeta.

  

La conexión entre cuerpo-movimiento- imagen y palabra-ritmo-sonido

Entonces, lo que proponen no es un trabajo conjunto entre las dos artistas sino un diálogo lleno de complicidad para mostrar cómo confluyen y se enredan sus piezas, el cuerpo y la palabra. De esta manera, concreción y expansión, modulación del cuerpo y modulación de la voz, se expanden por el espacio para interaccionar entre ellas y generar una nueva doble naturaleza. La naturaleza natural que muestra lo que hay fuera del ser, el entorno, y la naturaleza psíquica, que habla del mundo interior del sujeto. Su convivencia engendra una situación de máxima intensidad, para disponer al espectador en un espacio conceptualmente conectado por intensas capas de fuertes vínculos emotivos/afectivos. Por este motivo, ambas artistas establecen en sentido alegórico, una correlación entre los afectos de las personas con los animales, los efectos atmosféricos y/o las plantas. Este estado de osmosis va generando un anudamiento creativo que, no hace más que constatar la existencia de una forma de ser y estar en el mundo, la sensitiva y, sobre todo, la creativa, que emerge como un torbellino que va de dentro a fuera y de fuera a dentro. Por tanto, si Roser Domènech camufla su sentir más lírico entre el significado de palabras como hierba, nube o ola, Rosa Suñer se camufla entre los materiales naturales del paisaje, ya sean cúmulos de restos venidos del mar, en el punto de cambio de dirección del camino o en la convergencia de las líneas de la perspectiva.

  

El litoral, zona geográfica con un contundente contenido político

Pero sin olvidar, como en el caso de los Aiguamolls del Empordà, como está de presente -aunque subliminal- el planteamiento que significa para nuestra contemporaneidad el litoral, no sólo como zona geográfica sino como zona geopolítica, ya que las costas marcan los límites y son fronteras sujetas a las tensiones y contradicciones de las tesis defendidas por el neoliberalismo, como la globalización y su política de migración.

 

 

Rosa Suñer “Marismas del Empordà (con tramuntana)” 2016

 

Rosa Suñer “Camino antiguo de Cadaqués a Port de la Selva” 2015

 

Rosa Suñer “Faro de cala Nans (con tramuntana)” 2011

 


 

Crèdits:  

Vídeo: Rosa Suñer

Fotografies: Àngel Vila 

Text: ARBAR