Exposición Ester Baulida "Nochera"

NOCHERA: LETRA, SONIDO E IMAGEN

En la Sala de l'Oli, Ester Baulida (Girona,1962) presenta la videoinstalación Nochera (2016), título que parte de la zamba del mismo nombre escrita por Jaime Dávalos, composición musical de Ernesto Cabeza e interpretada por Silvia Pérez Cruz. La videoinstalación se ubica en el centro de la sala, por lo que puede ser vista desde dos lados, para establecer una interacción poética y diáfana con un espacio cargado de historia, a la vez que el contenido visual se integra con la arquitectura de la inmueble.

La letra de Jaime Dávalos poetiza sobre el contacto íntimo de las personas con su tierra, para hablar de manera insólita de un sentimiento de ausencia, de soledad, de añoranza..., para encontrar amparo en el recogimiento de la noche. Baulida, como cantadora de configuraciones visuales, emplea una estructura narrativa no lineal de carácter alegórico, en la que combina las imágenes estáticas de fotografías con las de movimiento -filmaciones- para producir escenas enigmáticas dinamizadas por una amplia gama de fundidos. Es decir, superposiciones que le permiten crear un vínculo conceptual con las imágenes para expresar su personal percepción del entorno, a partir de una interrelación híbrida y orgánica entre los fenómenos naturales y los estados emocionales.

De esta forma, Ester Baulida, cautivada por el componente poético de la zamba, va hilando siguiendo una lógica cíclica con imágenes que pueden ser tanto un relato biográfico que habla de su vinculación con el entorno natural y cultural de la zona, como representaciones misteriosas para expresar un retrato de afinadas emociones que parten del lugar más recóndito de su ser para hablar sobre la poética del paisaje con subliminales sentimientos de ausencia reflejados en cuestiones sobre el amor, la vida o la muerte.

BAULIDA PARTE DE LAS EXPERIENCIAS DIRECTAS Y DE LAS OBSERVACIONES DE SU ENTORNO 

Así, la pieza de Ester Baulida evoca no sólo la letra de la canción sino la cadencia inexorable del ritmo de la voz de Silvia Pérez Cruz, por lo que tanto el contenido como las formas dan al espectador la posibilidad de abrir la mente hacia nuevos horizontes de significación, para desvelarle su capacidad creativa, por un lado, buscando lazos de conexión mediante las experiencias vividas y, por otro, apelando sus facultades sensoriales para interaccionar con las particularidades inmanentes del vídeo, ya sea con el sentido más evidente, el visual; el más indeleble, el auditivo, o quizás el más encubierto, el táctil, para convertirse éste en una fuente de conocimiento/pensamiento. Entonces, su discurso, desde una perspectiva muy subjetiva, se va construyendo en varias capas de significación que parecen escaparse de la estricta lectura o comprensión intelectual, tal como lo hacen los versos de la canción.

 

En definitiva, de la energía vital, expresada por el fértil aroma de la cabellera pluvial que cae con fuerza en la tierra, tierra sedienta de nutrientes para hacer frutar las cepas y cubrirlas de uvas doradas, redondeadas, que son espejos de la luna.

Baulida se pregunta cuáles son los momentos más significativos de una existencia? Quizá los raptados por la creatividad expresados en arte y cultura, como la guitarra que contiene -en su sustancia matérica- el árbol de la vida. Instrumento de cuerda con forma de silueta femenina, cintura sonora que canta como son de efímeros los momentos de deseo designados caprichosamente por la fuerza cósmica de las estrellas. Instantes de inflexión que marcan y se desvanecen tal como lo hace la intensidad de la luz de la luna o el aroma del vino. Forma de guitarra-cuerpo femenino que está presente en el vídeo a partir de la sombra de la silueta del cuerpo humano reflejado en el agua, que establece una intersección con la sombra del árbol, sintetizada en un rayo de luz resplandeciente que desmaterializado se mueve al ritmo de los efectos del transcurso fluvial ...

EL USO DE OBJETOS, LUCES Y SOMBRAS

Para construir esta pieza utiliza una familia de objetos y/o cosas que, por su poca significancia o supuesta banalidad intrínseca en el mundo material, están destinados al olvido histórico, como son las cajas de las maquetas de la arquitectura del pueblo, que recuerda las construccines populares del Mediterráneo. Estructuras que le han permitido construir de manera alegórica formas cúbicas de un solo módulo de muros desnudos y una sola abertura dispuestas encima de la ladera de la montaña, apilamiento construido desde diferentes perspectivas, distancias y relaciones espaciales, reforzado por el contraste de la luz y de la sombra.

  

O elementos de la naturaleza (hojas de vides, flores, agua...) que poco a poco se abren y cierran o suben y bajan al mismo ritmo que lo hacen las palabras y el sonido de la canción. Baulida, ante la imposibilidad de conocer directamente la realidad histórica, ofrece otro punto de acceso a este mundo, a través de la imaginación y del fascinante mundo simbólico presentes en la letra de la canción para exaltar la fuerza de la vida, de la dinámica de los ciclos naturales, de la primavera y el otoño, el día y la noche, de la luz y la oscuridad, de la vida y la muerte.

EXPRESAR CORPORALIDAD FÍSICA DESMATERIALIZADA 

El contenido de la pieza de Ester Baulida explora las posibilidades estéticas de la ubicuidad de la imagen que crea entre cuerpo, paisaje y superficie, y que está inexorablemente ligadas al ritmo y a la cadencia de la interpretación de la canción, para mostrar sus componentes abstractos y, sobre todo, inmateriales. Para evidenciar que la realidad es lenguaje, no es más que lenguaje, una transubstanciación de palabras y cuerpos en sonidos e imágenes transmitidos por la luz.

 Ester Baulida "Nochera". 2016. Video instalación, 7:14 minutos

 


Créditos:  

Vídeo: Ester Baulida 

Fotografies: Àngel Vila 

Text: ARBAR

Consultar el currículum d'Ester Baulida