1989 Pintures/Montaje

Pablo Baena en esta exposición, "Made in Taiguán", presentó una serie de obras pictóricas que ponían de manifiesto su vertiente lúdica y reivindicativa de la pintura, ya que Baena, a pesar de haber trabajado en diferente soportes, se define como pintor. En el trasfondo de sus piezas emerge la realidad del mundo, fruto de su experiencia del día a día y, de cómo esta cotidianidad ha afectado su vida, es capaz de traducirla desde su particular mirada en forma pictórica.A finales de los años ochenta manifestó su fascinación por la cultura hindú, tanto por su mitología como por su realidad, sin dejar de lado, su relación constante con la literatura, tal como se puede leer en el título de la pintura Desayuno con Proust. Porque dice Eudald Camps años después: "(...) existe un Baena barroco capaz de imaginar realidades abigarradas donde el símbolo más trascendente convive con la fina ironía que aporta la conciencia del existir doméstico"[1].

[1] Eudald Camps. https://eudaldcamps.com/2013/02/11/pau-baena-anima-de-vidre/ [consulta 10 de noviembre de 2016] 


Ester Baulida a mediados de los años ochenta introdujo mensajes escritos en sus pinturas como "Las hojas de las palmeras", Que bonito todo o en carteles como "Señora que bonito todo" que presentó en la exposición de obra reciente Mi Niña Bonita en la Catedral del Vi. "Baulida no emplea las palabras como elemento vertebrador de su lenguaje pero sí utiliza las anotaciones, a menudo con todas o algunas letras invertidas. En un primer momento, esta inversión tenía unas connotaciones infantiles y espontáneas de la escritura” [1]. Pero con el tiempo esta inocencia se ha ido transformando en una intención para reivindicar la poética del aprendizaje del lenguaje y de la autocorrección de la escritura manual, donde su yo actúa como agente de integración y de síntesis de este camuflaje, ya que, en la mayoría de estas pinturas el grafismo de las letras y el contenido de las palabras se convierten en parte de los dibujos.

[1] Pol, Marta. “La carta, mirall de l’existència “. Catàleg de l’exposició “M’escrius una carta”,  Museu d’art de Girona. Editat per la Diputació de Girona, Girona 2000. 


La investigación pictórica de Enric Mauri a finales de los años ochenta y principios de los noventa se centró en la búsqueda de las posibilidades expresivas basadas en un lenguaje monocromo. Estas pinturas fueron realizadas con el blanqueamiento de telas de color gris con pasta húmeda, alcanzando zonas bastante densas y rugosas, donde posteriormente hacía sutiles relieves con un utensilio puntiagudo, “(...) generalmente la proyección mental de sombras orgánicas. (...) Apariencias que toman existencia más allá de la superficie pictórica y adquieren autonomía y valor sintáctico en la mente del espectador."[1].

[1] Pol, Marta. Estat de Coma d'Enric Mauri.  Europ.Art, Núm. 14, maig-juny 1993.


Glòria Ortega como escultora se inició en el campo de la cerámica, luego pasó trabajar con esculturas hechas con hierros, ya fueran éstas exentas o en ensamblajes. Así, los ensamblajes que mostró en la Catedral del vi adhirió materiales reciclados como hierros cortados, doblados... encima del soporte previamente trabajado como litografías o grabados. "El objetivo de la escultora no es en absoluto reciclar objetos sino realizar una subjetiva interpretación, recreación que surge quizá (..) del recuerdo de una experiencia y, por consiguiente, aportación creativa que eleva mediante la conceptualización, lo cotidiano en objeto artístico."[1]

 [1] Pol, Marta. Glòria Ortega, Escultures. Art  (Guia mensual del Arte Contemporaneo) Núm. 24, març  1990, pàg.  56-57.